En los últimos dos años se han producido cambios significativos en el panorama de la publicidad digital, impulsados por el aumento de la legislación en materia de privacidad de datos. La industria ya se ha visto obligada a adaptarse a la desaparición de las cookies de terceros y está cambiando su enfoque hacia la creación de relaciones con los clientes basadas en intercambios de valor autenticados y centrados en la confianza del consumidor. Como era de esperar, Apple, que se enorgullece de priorizar la privacidad de datos en su agenda, se sumó a la vorágine de cambios al anunciar su próximo marco AppTrackingTransparency (ATT), que influirá en la forma en que los desarrolladores de aplicaciones utilizan datos identificables con fines publicitarios.
Para quienes aún no lo sepan, el nuevo marco AppTrackingTransparency (ATT) llegará con el lanzamiento inminente de iOS 14.5. ATT exige que los desarrolladores de apps soliciten el permiso del usuario para rastrearlos o acceder al IDFA de su dispositivo. Esto significa que los usuarios deben dar su consentimiento activo para cada app, y es importante que los desarrolladores tengan en cuenta que solo tendrán una oportunidad para obtener el consentimiento del usuario.
La dura realidad es que, si bien la decisión de Apple está en línea con las expectativas de la industria, tendrá un gran efecto en la capacidad de los desarrolladores de aplicaciones para ganar dinero.
Muchos desarrolladores de aplicaciones móviles han basado sus modelos de ingresos en la disponibilidad de sus aplicaciones en la App Store de Apple, y es probable que estos cambios los vuelvan cada vez más inestables e insostenibles. Con la implementación de la ATT, se espera que sólo alrededor del 20-30% de los usuarios otorgarán su consentimiento, lo que afectará significativamente la capacidad de anunciantes, editores y proveedores de datos para identificar y llegar a los clientes, medir el rendimiento de las campañas y conectar datos basados en IDFAs. Y, dado que la mayoría de los usuarios se vuelven repentinamente irreconocibles, el inventario se vuelve cada vez más inaccesible, lo que provoca una disminución del interés y la inversión de las marcas.
Si el interés de los anunciantes disminuye, se reducirán los recursos que los editores móviles necesitan para reinvertir en el desarrollo de nuevos productos, la mejora de la experiencia del usuario y la captación de nuevos usuarios. Esto, en última instancia, resultará en un menor número de aplicaciones móviles gratuitas, lo que a su vez podría afectar negativamente la experiencia del consumidor y reducir la competencia en el sector: un círculo vicioso que podría ser catastrófico no solo para los editores de aplicaciones móviles, sino también para el consumidor. El mercado de las aplicaciones no desea encontrarse en esta situación: para acceder, mantener y respaldar contenido de alta calidad, el sector necesita mantener un modelo de negocio competitivo para todos los participantes.
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