La cantidad de datos disponibles para los anunciantes está disminuyendo. Esto se debe a la eliminación de las cookies de terceros, regulaciones de privacidad más estrictas y cambios en los identificadores móviles. Sin embargo, el uso de datos propios se ha presentado como una posible solución al problema.
Las marcas disponen de más datos propios que nunca, a través de vías como los datos de compra y las interacciones por correo electrónico. Los editores comprenden a los usuarios, algo que los anunciantes buscan, lo que lleva a estos a buscar relaciones directas con ellos para abordar los desafíos que enfrentan con la depreciación de datos.
Para que los editores aprovechen al máximo los datos propios, se requiere formación para mostrar este valor tanto internamente como externamente a los anunciantes. Esto, a su vez, permitirá a los editores reconocer el valor de sus datos y recibir una compensación justa por su uso.
Centrar la atención de una organización en los datos propios puede ser un cambio fundamental para cualquier negocio. Sin embargo, existen un par de obstáculos comunes que los editores deben tener en cuenta, y abordarlos podría ser la clave del éxito.
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