Hemos llegado a un punto en el que todos los navegadores principales han indicado un alejamiento de las cookies de terceros, y Google fue el último en seguir el ejemplo al declarar que las cookies no serán compatibles después de enero de 2022. La desaparición de las cookies de terceros representa una gran oportunidad para que los editores cambien la forma en que se conectan con los consumidores y redefinan el intercambio de valor que impulsa la internet libre.
Los editores que logren articular mejor el intercambio de valor (es decir, la provisión de contenido o experiencias a cambio de la información personal autorizada del consumidor, como un número de teléfono o un correo electrónico) serán los que finalmente "ganarán" en un mundo sin cookies. Además, los editores deben priorizar una estrategia de autenticación que les permita construir y priorizar las relaciones directas con los consumidores. Estas relaciones directas son vitales para los editores que desean lograr la continuidad del negocio en un mundo sin cookies. Y si bien la importancia de una estrategia de autenticación es fundamental, aún existe confusión sobre cómo implementarla eficazmente.
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