Con este espacio tecnológico en constante cambio y evolución, ¿cuánto es demasiado lejos para sumergirse en una experiencia? Me hicieron esta misma pregunta la otra noche en un evento en el que participé y me hizo reflexionar. Mi primera respuesta es que esta tecnología no está diseñada para reemplazar la realidad, es virtual. Vivimos la experiencia. ¿Necesitamos sentir el viento en la cara mientras volamos? ¿Necesitamos recrear completamente este mundo para luego escapar a uno casi completamente ficticio? Por muy ficticio que parezca, se ha demostrado que las tecnologías pueden tener, y de hecho tienen, un efecto real en la vida de las personas. En un estudio , en el que Facebook manipuló las noticias de casi 700.000 usuarios filtrando lo que aparecía, se descubrió que tenían la capacidad de hacer que las personas se sintieran más positivas o negativas mediante un proceso de "contagio emocional". Si las emociones se pueden manipular tan fácilmente con una simple noticia, ¿qué implicaciones tiene para una experiencia de realidad virtual totalmente inmersiva? Y si podemos experimentar emociones reales a través de diversas tecnologías, ¿significa esto que preferiríamos experiencias impulsadas por la tecnología en lugar de las de la vida real, donde podemos controlar las emociones que sentimos? Esta idea plantea preguntas sobre un tema muy profundo: la elección cognitiva. Como publicista, siempre busco influir positivamente en las elecciones para aumentar el sesgo o la compasión por una marca. Pero estos suelen ser puntos de influencia e inspiración efímeros. ¿Promocionaría la capacidad de evadirse por completo de la realidad? Probablemente no. Sin embargo, si observamos los hallazgos de las redes sociales, la necesidad de estar conectados es más frecuente que nunca. A todos nos encantan nuestros teléfonos. O mejor dicho, a todos nos encanta lo que hay en ellos. Compartirlo todo, desde lo que hacen nuestros hijos hasta el plato exquisito que estamos a punto de comer, como una forma de mantenernos conectados con nuestros seres queridos. Lo que nos lleva a la siguiente pregunta: ¿traerá la inevitable ola de tecnologías virtuales una nueva forma de sumergirse por completo, pero sin el elemento humano que antes impulsaba la mayoría de las interacciones en línea? Siempre habrá personas en la vida que se obsesionen y se pierdan en la realidad virtual; basta con ver la industria de los videojuegos como ejemplo. La gente se permite perderse en estos mundos virtuales, pero es una decisión consciente. Pero en esta misma huida, siento que perdemos de vista la verdadera innovación que nos llevó allí, para empezar. La idea de que la realidad mixta no es una forma de entretenimiento para ayudarnos a escapar de nuestras vidas, sino una extensión práctica de ellas. Entonces, ¿las tecnologías virtuales dominarán el mundo humano? Improbable. Quizás si la mezclamos con IA y perdemos de vista lo que nos hace humanos, resultando en robots que dominan el mundo… quemamos el cielo para detenerlos… aparece Neo. Ya se hacen una idea. Afortunadamente, las probabilidades de esa realidad son (ojalá) escasas. Con cada avance tecnológico, los humanos estarán ahí para innovar y crear. Más industria, más empleos, más formas de hacer, ser, pensar y vivir. Después de todo, solo somos humanos. La realidad virtual no está diseñada para reemplazar la realidad misma, ¿o sí?
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